Comienzo a escribir estas lineas cuando mi reloj de pulsera marca las 7 de la tarde, mientras que el reloj de la computadora marca las 8 de la maniana... el primero me marca la hora en la que vivo, el segundo me ayuda a pensar que estara haciendo mi gente alla.
Fue complicada la llegada al hostel, luego de unas 14 horitas de vuelo, vimos la luz de la impactante shangai al salir del metro que nos trajo del aeropuerto en una especie de peatonal con grandes tiendas, que nunca mas volveriamos a pisar. Ahi, cargadisimos con los equipajes, y provistos de un mapa que agarramos en el aeropuerto, comenzamos la busqueda el phoenix hostel, del cual solo teniamos la direccion. En Shanghai muy poca gente habla en ingles, lo cual hacia mas complicada aun la busqueda... finalmente dimos con la calle en cuestion, y el resto lo hicieron nuestras castigadas piernas, que nos llevaron al lugar de los hechos.
La primer impresion de la ciudad no fue la mejor, al final de la primera noche alguien, creo que Fede, dijo "la que importa no es la primera impresion, es la ultima", cuanta razon tenia. Lo primero que impacta es el olor, se hace insoportable caminar por la calle en lugares que se venda comida, no se puede ni respirar porque te penetra un olor sumamente intenso, que no se puede describir con palabras. Otra cosa que impacta es el transito, los semaforos son anecdoticos, nadie les da pelota, en particular las motos, que hay muchas y no respetan nada, se tiran con rojo, andan por arriba de la vereda, se cruzan de carril, etc. Ademas la cantidad de gente es impresionante, ademas para los tipos somos como una atraccion de circo, se te paran al lado y arrancan a mirarte, increible, hasta algunos nos sacaban fotos!!
Ah, el metro es una experiencia unica... por suerte nos hicimos un amigo que nos explico todo, el tipo se la banco como un duque y nos explico todo lo que teniamos que hacer (en un idioma mezcla entre ingles, gangoso y chino), encima nosotros le preguntabamos por abigail pereira, el colorado de omar gutierrez, etc... un desastre! En una rafa le dice en castellano "me olvide de ponerme talco en las bolas", el tipo le arranca a responder con ademanes y rafa le tira "claro, claro, despues se te paspa y es horrible", y el tipo larga una sonrisa, ahi nosotros llorabamos de la risa y el chinito (michael, segun lo bautizamos, despues supimos que se llamaba ji gi xiang) acompaniaba la carcajada, un genio! Se nos complico en el metro porque faltando una parada se lleno de gente, fue impresionante, resulta que tooooda esa gente venia de la expo, pareciamos ganado en el tren, creo que nunca hubiesemos logrado bajar si no fuera por la gestion de "michael"... En el tren tuve una charla con un tipo, que me dijo que conocia Uruguay por el futbol, me sorprendio... de los chinos que hable, el unico que no le metia ese acento espantoso al ingles.
Ya en el hostel estabamos preparados para lo peor, la verdad que no me esperaba que fuera tan lindo, una grata sorpresa, las habitaciones son dobles, sorteamos lugares y me toco con santiago, ni bien nos instalamos pusimos unas cumbias, jajaja. TV cable (la programacion de la tv china es imperdible, jaja), aire acondicionado, internet, tremendo banio, nada de que quejarse! Shanghai nos comenzaba a demostrar que nos habiamos apresurado a juzgarla.
Ya instalados, empezamos a darnos cuenta que ese ritmo insoportable, ese desorden organizado, ese caos es tambien un poco el encanto de la ciudad y hay que entenderlo como tal, ademas el paisaje urbano de la ciudad es sensacional.
Otro tema que habia que empezar a explorar era el de la comida, absolutamente toooodos habiamos dicho que veniamos al viaje con la cabeza abierta, totalmente dispuestos a experimentar cosas nuevas en lo gastronomico... creanme que las ganas de innovar se te van ni bien salis a la calle en china, el olor es nauseabundo! Aun asi, nos mandamos despues de unas largas vueltas por el centro a un lugar bastante prolijo, en el que (obviamente) solo vendian comida china (que esperabas Martin? lehmeyunes??). Finalmente, solo los hombres del equipo y Laila, que finalmente se decidio a acompanar a Rafa, nos animamos, el resto de las chicas se fueron por ahi a comprar algo al super ,mientras nosotros esperabamos ansiosos que nos traeria la chinita malhumorada a la que no le gusto nuestra llegada porque ya estaban por cerrar. Junto con la comida hay otro tema no menos importante, los palitos!! Que complicado se hizo agarrar un poquito de arroz con esos palitos por dios, y eso que el hambre era mucha... finalmente se le agarro la mano y se pudo maniobrar bien. La comida no estaba espantosa, pero no fue mucho de nuestro agrado, por lo que comprendimos de ahi en mas ibamos a mirar con mucho mas afecto que antes a esos locales con una M amarilla sobre fondo rojo...
Sobre la noche de ese dia, fuimos a conocer la terraza del 5to piso del hostel, un barcito con una vista muy linda, en el que vendian cerveza y otras bebidas a precios razonables, atendido por un chino muy comico, al cual otros huespedes habian apodado "the monkey", creo que mejor apodo no habrian encontrado... Esa misma noche le pedimos una foto a una chica que estaba tomando algo en una mesa al lado de la nuestra (las 2 mesas grandes que habian en la terraza), que resulto ser mexicana, cuando nos saco la foto dijo "que bonito grupoooo", cuanta razon tenia...
En el segundo dia, un poco mejor descansados, despues de un buen desayuno y de arreglar las cuentas con la gente del hostel, decidimos arrancar para un museo, no era gran cosa, pero habia que aprovecharlo y asi lo hicimos, rafa teorizo un rato sobre unas pequenas esculturas, el sostenia que estaban inspiradas en canciones de ricky martin y de shakira, si todavia no me habia dado cuenta, ahi estaba confirmando que me iba a reir muchisimo con rafa en este viaje.
Desde alli, preguntando y preguntando, y bajo la batuta de fede, que se puso el mapa abajo del brazo y nos oriento a todos en una ciudad bastante complicada, arrancamos hacia la Shanghai Old Street, con la intencion de ver un poco la zona y sobre todo los jardines Yuyuan, que resultaron estar cerrados. Mas alla de eso, la experiencia fue increible, nos topamos con algo que jamas hubiesemos imaginado. Confirmamos primero que los chinos son un asco en cuanto a ciertas costumbres, en primer lugar, a los nenes chicos, les hacen un agujero en el pantalon, a la altura de la cola, para que hagan sus necesidades sin ensuciar la ropa, increible. Luego con la comida, comen cualquier cosa y a cualquier hora, nunca fui una persona de impresionarse con cuestiones de la comida ajena, pero esto me supero.
En la old street de shangai encontras cualquier cosa, desde las baratijas mas increibles hasta cualquier articulo de tecnologia. Entre las porquerias, Rafa se compro un cargador para la camara y el golo una filmadora impresionante. Otra cosa que venden mucho es el te, a la media cuadra de entrar nos mandamos para una tienda que tenia para vender, al fondo habia una piecita con 10 banquitos (parecia que nos estaban esperando) en las que una china que tenia unos cuantos diplomas en la pared nos sirvio unos 6 o 7 tipos distintos de te, preparandolos con la metodologia tipica de china (por ejemplo, lavo los vasitos con el propio te), una experiencia muy linda, que nos termino saliendo cara porque le compramos algo de te, no mucho, pero nos quedamos convencidos de que se le podia sacar un mejor precio. Despues de dar unas largas vueltas, algunas por unas callejuelas medias complicadas, fuimos para la bahia del rio huangpu, rio que atraviesa shanghai, que separa al centro financiero del resto de la ciudad.
Cuando estabamos en la bahia, se acentuo bastante eso de sentirse observados, si ya les llamaba la atencion que tuvieramos los ojos redondos, se divertian bastante viendo que estabamos todo el tiempo jodiendo y haciendo pavadas para las fotos (para variar el golo no paraba de saltar), ahi fue que decidimos darle mas motivos para mirarnos y nos pusimos a cantar el himno de Uruguay, a la 4ta estrofa teniamos tremenda platea, y como eran cada vez mas decidimos irnos, pero unos 50 metros mas adelante no resistimos la tentacion y nos decidimos a darle mas pasto a las fieras, entonando "uruguayos, uruguayos, donde fueron a parar..." arrancamos el repertorio, ahora si literlamente se lleno de chinos que no paraban de sacarnos fotos, y como que eso deshinibio al resto de los chinos que solo miraban, senioras muy divertidas que se arrimaban curiosas y se sacaban fotos con nosotros, adolescentes que con mas timidez se limitaban a sacarnos de lejos, una madre que le dio su hija a rafa para fotografiarse con el y todas cosas por el estilo, la verdad que disfrutamos mucho de nuestra repentina popularidad, pero como todas estrellas, no podiamos satisfacer a todos los fans, y nos fuimos, ya se hacia tarde y habia que cenar...
Para la noche, compramos algo para picar, unas cervezas, unos baccardi, chocolates y los 10 a la habitacion de Sara y Cecilia. Estuvo muy bueno, nos quedamos charlando bastante rato, y cuando se terminaron las provisiones subimos a seguirla en la terraza... jugamos un rato a las cartas y se terminaron dando algunas conversaciones muy interesantes que definitivamente siguen uniendo el grupo... creo que Shanghai, el bastardeado Shanghai, nos seguia demostrando cuan equivocados estabamos al principio. Al final fueron abandonando por partes, primero Virginia, Cecilia, Tati y Sara, despues Laila y Rafa, despues el monkey (que era el cumpleanos ese mismo dia, y se quedo ahi solo por nosotros). Con la cantina cerrada, nos llevamos 2 cervezas mas a la habitacion con Santiago, Jorge y Fede, finalmente ellos se la jugaron en bajar al super a comprar 2 mas, asi que la noche se prolongo hasta las 6 de la matina, una locura pensando en el ajetreado dia que nos esperaba, pero el viaje se trata un poco de esto tambien, de hacer lo que mas ganas tengamos, lejos de las presiones, de las complicaciones, y la verdad que pasamos un momento barbaro.
"Si te gusta el durazno bancate la pelusa!", al otro dia no queriamos nada, pero habia que salir y se salio... dimos temprano unas vueltas por people square y fuimos para el mercado, fuimos en el metro y este nos dejo en el mercado mismo, y ya cuando bajamos no podiamos creer... tras caminar dos pasos ya teniamos chinitos ofreciendonos carteras, relojes, billeteras, camisas... todo de las mejores marcas. Pero arrancamos a caminar y no veiamos nada de eso, solo baratijas, hasta que en una tienda de camisas estabamos mirando unas perchas con Santiago y se le ocurre preguntar por camisas polo, si sabia donde vendian... la chinita miro para los 4 costados, corrio la percha, se agacho y saco tremenda bolsa llena de camisas, estabamos en la nuestra con Santiago, ahora era momento de hablar del precio...
La chica nos pidio al principio unos 300 yuanes creo (900 pesos uruguayos), luego de un regateo asesino llegamos a 50 yuanes, que equivalen a 150 pesos. Pero como la cosa recien empezaba seguimos de largo y decidimos dejarlo para despues. El lugar era muy raro, en algunos lugares el regateo era amistoso, es como un juego al que tanto ellos comos nosotros nos prestamos a jugar, es una actuacion, un teatro sin libreto. En otros lados se te enojan, bastante, aun despues de haber cerrado el negocio, te entregan la mercaderia a reganiadientes, intentando hacerte sentir que te hicieron un precio especial, de "amigou". El repertorio es de lo mas variado, camisas de marca, lindos buzos tejidos, buena ropa deportiva, lentes que a todas luces son falsos, muy buenas imitaciones de valijas, relojes y articulos de tecnologia. Al final volvimos por las camisas polo, y luego de discutir con las chinas que atendian (y llevarnos golpes, empujones y calculadorazos por la cabeza) cerramos en 40 yuanes por camisa, 120 pesos!!! Luego de algunas otras compras, metimos un almuerzo en otra casa de comida china, para darle otra opurtunidad al picante y a los palitos, pero como dijo el golo "nada que salga del agua"... ahi mi master en palitos me sirvio para lidiar con unos tallarines tan sabrosos como picantes, los arrolladitos primavera si los comi con la mano!
Luego de nuestra experiencia de regateo partimos hacia el centro financiero, tambien en el metro, cuando salimos nos observaban arrogantes dos de las mas altas torres del mundo, la torre jingmao y el imponente edificio SWFC, que con su forma de destapador y sus 492 metros de altura es el 2do mas alto del mundo. Estabamos cansados, pero eso no impidio que subieramos al mirador, solo se quedaron virginia, laila y rafa. Claramente no pudimos apreciar como debiamos esa maravilla, es que estabamos sumamente cansados, pero de todas maneras nos queda el recuerdo imborrable de la vista desde el piso 94 de la torre, ademas del pre-show, que fue alucinante y los pequenios detalles, como el ascensor super rapido, o la espera del ascensor con las luces apagadas y unos enormes numeros blancos en el techo anunciando lo que faltaba para que el proximo ascensor llegara, todo es un lujo ahi adentro.
La vuelta al hostel fue en taxi, si bien fue muy dificil conseguir uno, valio la pena, porque nos dejo en la puerta y nos salio mas barato que el metro, lindo descubrimiento para hacer en la ultima noche en la ciudad. Como habia que ordenar todo, armar las valijas y arrancar tempranito para el aeropuerto esa noche no hubo visita al monkey, con santiago compramos unas cocas y unas papas en el super y listo, el resto dijo que iban a salir a cenar despues... al final el unico que queria hacerlo era rafa, a quien gentilmente le donamos el paquete de papas que nos sobro. Finalmente acordamos que la ida al aeropuerto iba a ser en taxis, siguiendo la recomendacion de una estudiante de intercambio chilena y su amigo costarricence que habiamos conocido el dia anterior.
Y tenia razon el golo nomas, dejamos con una linda sensacion Shangai, un lugar con un encanto propio que supimos interpretar y disfrutarlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario